por aquí ando, por el famoso trecho, del dicho al hecho. Que es lo más parecido a un cuento.

Dice mi madre que de pequeña mis excusas siempre tuvieron inicio, nudo y desenlace.

Dice que se sentaba antes de preguntarme cómo me había ido el día, porque sabía que iba para largo. Raro sería que no hubiese tenido tres pruebas que superar.

Dice que hablaba con la gente por la calle, que convertía las plataformas en escenarios y que las palabras nunca me quemaron la lengua, porque estaban poco tiempo en mi boca.

Dice que el viento venía a cargar palabras para llevarse, así que nuestra casa era fresquita.

Y dice que tardé 30 años en darme cuenta de lo que todo el mundo ya sabía... que era una cuenta cuentos.

Eso dice ella. Y yo digo, que de tal palo, tal astilla.